Navegación sonora



Hombre de los tsunamis
hacedor del espliego,
sembrador incansable de magnolias en el borde del fruto,
amor de la sequía y cantor de la acequia.

Hombre de mar y sol y viento y amarantos,
música de frontera,
autor de las ensoñaciones y de las bandadas de grullas
y de la lluvia de todas las perseias que caigan en mi huerto.

¡Qué lengua dulce de ágave azul la tuya!
Timonel de mi alfombra voladora y de mi circunstancia voladora,
fabricador de alas color verde
escandel de las grutas de mi desasosiego...

cántame Summer Time con tu voz de penumbra primitiva,
toca en mi memoria Casablanca, igual que Grapelli
y resuelve como un saxo barítono
este profundo Harlem de mi boca.

Yo puedo bailar jazz sobre tu huella si tengo que buscarte.
Puedo traerte a Trane de regreso en una danza de resurrección
como la libertad y la quimera
y negociar los cánticos que se venden en ánforas
como los espejismos y los ecos.

Tu mano de suspenso me acaricia la vieja cicatriz
y me regresa a la fragilidad adolescente
desplumada
como un esqueletito estremecido
por las notas finales de una trompeta ardiente.

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